Crisis educativa y el Arte como elemento constitutivo

       En los años posteriores a la pandemia ocasionada por el virus del COVID-19, la educación ha venido en detrimento. La crisis sanitaria agravó y en muchos casos desnudó la realidad que se vive en diferentes zonas del país, de tal manera que dejó en evidencia muchas de las debilidades estructurales del sistema educativo costarricense. Mas si se piensa en positivo, dio una oportunidad para abordar las diferentes situaciones que requieren intervención del estado y de las partes involucradas en el proceso educativo.
     Uno de los grandes problemas que quedó al descubierto, es la falta de acceso a internet y a equipo tecnológico en zonas rurales. Esta situación provoca inequidad y desigualdad entre estudiantes, para muestra un botón; en períodos de confinamiento, esta situación limitó el acceso a la educación a miles de estudiantes. Claramente, quedó evidenciada la llamada brecha digital que hoy sigue siendo una realidad y que influyó para que el VIII Informe del Estado de la Educación calificara en el año 2021 como "la peor crisis educativa en las últimas décadas". 
     Para el año 2022 el gran reto era disminuir el rezago educativo, mismo que obliga a las autoridades a buscar e implementar acciones efectivas que ayuden a compensar el vacío que dejó la falta de lecciones. En esa búsqueda de soluciones se presenta un abanico de estrategias pedagógicas que pueden ayudar a solucionar el problema. Pero, más allá de eso, es necesario aplicar estrategias que incentiven a los estudiantes para que el proceso de enseñanza-aprendizaje no se vuelva un fastidio y termine haciendo más difícil ese esfuerzo. 
     En el proceso de enseñar y también en el de aprender, el Arte puede jugar un papel muy importante, ya que las actividades artísticas y culturales hacen que esa labor sea más entretenida y dinámica. La aplicación de las diferentes expresiones artísticas tales como la música, el dibujo, la pintura, el teatro, la y escultura como herramienta práctica en el proceso educativo , puede ayudar considerablemente a estimular el deseo de los estudiantes por aprender y que el resultado de su esfuerzo sea exitoso. 
     Según las asociaciones de Arteterapia, el Arte manifestado en cualquiera de sus expresiones, fomenta en los estudiantes su capacidad de aprender, mejora su autoestima, mejora la seguridad en sí mismos, los motiva, estimula su creatividad y les proporciona herramientas para la resolución de problemas, de manera creativa y con inteligencia emocional. El Arte permite crear una forma creativa y única de expresar ideas, sentimientos y emociones, de una manera sana, entretenida y dinámica cuando son difíciles expresarlas con palabras. El Arte es una forma de comunicación no verbal. 
     El desarrollo de actividades artísticas ayuda a las ayuda a construir mejores relaciones, ya que promueve la colaboración y hace ameno el aprendizaje. Por otra parte, diversas disciplinas, incluyendo la neurociencia y la psicología han demostrado que la práctica de actividades artísticas como la escritura creativa, la danza, la música y otras expresiones como las artes plásticas, mejora la salud mental, incrementa la concentración, reduce el estrés y transforma ideas abstractas en experiencias prácticas.
     A la fecha, incluir el Arte en el proceso educativo es una necesidad por los múltiples beneficios que aporta a los estudiantes y también a las maestras y profesores. Sin duda las autoridades del sistema educativo deben aprovechar el aporte de las actividades artísticas al proceso de enseñanza-aprendizaje. Es necesario integrar las actividades artísticas como herramienta práctica en las estrategias educativas, esto ayudará al esfuerzo de convertir la educación en un proceso emocional, sensorial y práctico, dejando de lado la vieja idea que la educación es un proceso abstracto.

Escrito el 21 de enero de 2021 en el contexto pospandemia.


       










     

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